El debe y el haber de la prevención

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Llevamos semanas hablando en Lakkunianos de formación bonificada para empresas, los cursos que son obligatorios y los que no, del Recurso Preventivo, del Permiso Individual de Formación, de los bulos en los cursos para empresas en Almería, Murcia, Granada… y hoy vamos a hablar de Prevención de Riesgos Laborales (PRL), pero desde la opinión.

José Luis Tortosa, nuestro formador de cabecera, y experto en PRL, muestra en esta entrada su visión sobre el ‘debe y el haber’ en esta materia, centrada sobre todo en la siniestralidad laboral. Os dejamos con José Luis, y por supuesto, si queréis aportar vuestra visión sobre el tema no dudéis en escribir un comentario J

Si el paro es una lacra en nuestra sociedad, no es menos cierto que los accidentes laborales y enfermedades profesionales lo son aún más. A pesar de los avances en materia de prevención, nuestro país y  nuestra sociedad, tiene aún pendiente esta gran asignatura, ya que  el listado de personas que pierden su vida o salud en el trabajo suma y sigue.

Dicen que “sólo nos acordamos de santa Bárbara cuando truena”, y en los temas de seguridad y salud suele pasar también. Sólo cuando vivimos y vemos accidentes mortales cercanos a nosotros, siempre nos lamentamos y nos preguntamos si quizás se pudo evitar, y lejos de aprender de los errores, volcamos nuestras fuerzas en buscar y  castigar ejemplarmente a los responsables que la ley señala, pero a veces esos responsables son otros trabajadores (encargados, jefes de obra, coordinadores…) inocentes y ajenos muchas veces de lo ocurrido.

En mi opinión, cuando ocurre un accidente, culpables somos todos, desde la propia administración, la sociedad, los sindicatos, el empresario, y aunque no sea políticamente correcto decirlo, el propio trabajador. Existe una amplia legislación en esta materia, pero sólo con leyes no se construye y se da forma a algo como la prevención.

Cuando hay un accidente, investigamos y aplicamos el árbol de causas para descubrir las acciones que lo provocaron, pero esa investigación se queda en las ramas, como mucho en el tronco pero nunca llega a las raíces que lo originaron. Si profundizásemos, veríamos que ese accidente se empezó a fraguar en el momento que consideramos a la prevención como una cuenta de gestión y de gasto, en el que sólo la columna del ‘debe’ aumenta y la columna del ‘haber’ siempre está a cero.

Es fácil contabilizar el gasto en seguridad y sumar en la columna del ‘debe’ lo que me han costado unas botas, un sistema de ventilación, una red, un casco, unas barandillas, un reconocimiento médico,  un curso de formación…., pero es mucho más difícil contabilizar y sumar en el ‘haber’ todo aquello que no ha ocurrido porque seguramente lo hemos evitado con el dinero invertido en prevención.

Sin duda  alguna, en la columna del ‘haber’ de la prevención, tenemos que sumar gastos evitados como:

          Indemnizaciones.

          Gastos médicos no asegurados.

          Salarios abonados a los lesionados sin baja.

          Pérdida de productividad por inactividad de equipos afectados.

          Formación del sustituto y menor rendimiento de éste.

          Coste de la investigación del accidente.

          Tiempos perdidos de gestión de la incidencia.

          Tiempos perdidos de la víctima y familiares.

          Tiempo perdido por los compañeros.

          Coste de daños de equipos.

          Pérdida de calidad e imagen exterior.

          Fuertes sanciones por no cumplir con la L.P.R.L.

Pero más allá de contabilizar dinero y gastos,  tendríamos en nuestro ‘haber’ algo que no tiene precio como es haber evitado la pérdida de una vida o la pérdida de la salud de un trabajador.

Como te hemos dicho antes, si quieres opionar sobre la situación de la Prevención de Riesgos Laborales en la empresa bien seas de Almería o de donde seas, no dudes en dejarnos tu comentario.

José Luis Tortosa, formador de PRL en Lakkun